Ir al contenido principal

Los hermanos daneses


  

Un día 3 de julio de 1998, Nantes, Francia, estadio La Beaujoire, ante 35.500 espectadores, un par de hermanos daneses sucumbían en su último intento de ganar algo juntos con su selección nacional.

Michael y Brian Laudrup son dos hermanos y ex jugadores de fútbol daneses que despuntaron entre los 80´ y los 90´. Ambos son hijos de Finn Laudrup, ex delantero internacional con la selección danesa, que jugó al mismo deporte entre las décadas del 60 y 70. Hizo carrera en Dinamarca y en Austria, sin destacar de mayor manera dentro del concierto internacional, no así a nivel local, donde sí se hizo un nombre. Sin embargo, su mejor jugada fue fuera de la cancha, específicamente con su tercera pierna, al poner su semillita en el nido de Lone Laudrup, que acarreó el nacimiento de los niños.

Michael Laudrup nació en Frederiksberg, en la región de Hovedstaden, un día 15 de junio de 1964. Dos días después de su nacimiento, Dinamarca caía derrotado en las semifinales de la Eurocopa 1964 ante la Unión Soviética, como aviso de que ese no era el momento para coronarse a nivel europeo, pero que los de su generación sí les darían esa alegría. 

A nivel local, ese año el país era gobernado por Jens Otto Krag, un socialdemócrata que fue clave en el repunte económico que tuvo Dinamarca, elaborando políticas expansivas en materia industrial y agropecuaria, sumado a una modernización institucional que tuvo como pilares fundamentales el bienestar social, el desarrollo de tecnologías ecológicas y políticas públicas progresistas (principalmente en materia laboral, educacional y de pensiones). Asimismo, fue el principal impulsor del ingreso de Dinamarca en la Comunidad Económica Europea en 1973.

El tipo entendió que todo progreso económico tenía que ir necesariamente vinculado a una mejora en la calidad de vida de cada ciudadano danés. Lamentablemente el país nórdico frenó la producción de Jens Otto Krags. Podrían haber exportado unos 20 modelos a África, unos 10 más a Latinoamérica, sus 5 a Euroasia y unos 2 al Sudeste asiático, pero no los consideraron necesarios cuando fueron ofrecidos.

Cuando Michael era un niño, a su padre le surgió la posibilidad de internacionalizar su carrera en Austria. Junto con esa decisión de carácter profesional, tomó con su mujer la decisión de concebir otro bebé que le haga compañía a su primogénito. Es así, como el día 22 de febrero de 1969, nace en la ciudad de Viena, Austria, el segundo de la dinastía Laudrup: Brian.

El papá no les quería meter presión en su infancia, pero les regalaba una pelota de fútbol todos los cumpleaños y navidades, bajo el pretexto de que era importante que los niños practicaran deportes. Si ellos querían probar con otras disciplinas deportivas que no fuera el balompié, Finn los disuadía de hacerlo, argumentando que la posibilidad de lesionarse de seriedad era altísima. Así es como los chicos crecieron convencidos de que existía más posibilidad de desgarrarse jugando golf que en una cancha de soccer

Cuenta la leyenda que un día se le acerca Michael y le cuenta que se quiere dedicar a jugar fútbol. El papá le responde "vale hijo, con una sola condición: quiero que seas el mejor. No quiero que mis amigos me molesten y me digan que mi hijo es malo para la pelota. ¿Prometido?". Su primogénito le aseguró que trabajaría día tras día por ser un orgullo para él y su madre. 

Cuando se producía esta conversación en el despacho de Finn, Brian escuchaba todo detrás de la puerta y pensaba que si Michael se iba a dedicar al fusball, él también quería hacerlo. Bajo la clásica actitud del hermano menor de copiar todo lo que hace el mayor, se comenzaba a formar la mejor dupla de brors que Dinamarca haya visto en una cancha de fútbol. Al tiempo después, cuando fue a hablar al despacho de su padre, éste le dijo lo mismo: "Do not dissapoint me guys please, make me feel proud of you". 

El viejo los llevó consigo a jugar al Brondby. En 1976, se mudó al Kjobenhavns Boldklub con Michael, quedando Brian en las inferiores del club anterior. Mientras Finn disfrutaba de sus últimos años como futbolista profesional, su primogénito comenzaba a destacar en las inferiores del KB, equipo con el que debutaría en la Primera División danesa en 1981. Para ese entonces, el pater familia había regresado al Brondby a terminar su carrera.

Con sólo 18 años, Michael siguiendo a su far, se cambió de vereda y se pasó al Brondby, que se encontraba en Segunda División, para juntos aportar al ascenso del club capitalino. La temporada siguiente mantuvo sus grandes actuaciones, lo que llevaron a que fuera elegido jugador danés del año en 1982. Seis meses atrás no tenía ni derecho a votar y ahora era el mejor jugador de fútbol de su país. Evidentemente, su permanencia en Dinamarca estaba con los días contados, porque tras cerrar una gran campaña fue fichado por el poderoso equipo italiano Juventus de Turín. Tenía 20 años y no volvería a disputar nunca más un partido oficial en la liga local. 

El fichaje por la Juventus tiene una historia propia, porque inicialmente Michael tenía todo acordado para firmar con el Liverpool inglés, pero los british le cambiaron la cantidad de años de contrato (de tres a cuatro), cosa que no le gustó al golden boy danés. Por los palos aparecieron los italianos, que le ofrecieron mejores condiciones y acabó vistiendo la camiseta bianconeri. 

Los equipos en Italia podían tener sólo dos extranjeros y la Juventus tenía a Platini y Boniek, por lo que usted entenderá que no había posibilidad de que este chico danés formara parte de esa plantilla. Es por esto que fue cedido por dos temporadas a la Lazio, para que se acostumbrara al rigor de la Serie A. Una vez que el polaco dejó la Juve, un Michael más maduro pasaba a ocupar una de esas plazas de extranjero. En su primera temporada, tuvo una participación relevante en la final de la Copa Intercontinental de 1985 que los enfrentó a Argentinos Juniors, dado que a menos de ocho minutos del final consiguió anotar el gol del empate, que le permitió a los bianconeri llegar a definición a penales y quedarse con ese trofeo.
 
En la Juventus estuvo cuatro temporadas, pero nunca logró brillar. Hubo mucha presión sobre sus hombros tras el retiro de Michel Platini en 1987, porque se lo apuntó como el natural sucesor del francés, pero no consiguió alcanzar un rendimiento acorde con la exigencia requerida. Eso lo llevó a considerar la posibilidad de dejar el club italiano, y fue ahí cuando le tocó la puerta el FC Barcelona. 

Michael Laudrup, el futbolista que cambio la idolatría por el odio ...

Su ídolo deportivo había sido Johan Cruyff, quien era el director técnico del club catalán a su llegada. Bajo el método del holandés, Michael conseguiría su mejor versión como futbolista en uno de los Barcelona más exitosos de la historia. En 1993, con la llegada de Romario al equipo, ve disminuida su participación por la prohibición de alinear más de tres jugadores extranjeros que pesaba en aquella época (ya tenían a Stoitchkov y Koeman), por lo que decide que es tiempo de cambiar de club.

Le gustaba España y no quería bajar el nivel en el que se encontraba, por lo que la única opción viable era irse al Real Madrid. Así es como Michael, a comienzos de la temporada 1994-1995, cambia la blaugrana por la merengue. Ese mismo año, el Real rompería la racha de cinco títulos de liga seguidos que tenía su archirrival, con una destacada actuación de su ex jugador danés. Dicha temporada Laudrup batiría un récord que persiste hasta el día de hoy: es el único jugador en la historia de la liga española en ganar cinco títulos seguidos.

Brian debutó en el fútbol profesional con la camiseta del Brondby en la temporada 1985-1986, con tan solo 17 años. A diferencia de su viejo y su hermano, éste se consagraría campeón de liga con el equipo capitalino, las temporadas 1987 y 1988. Ese plantel bicampeón tenía, entre otros, a Schmeichel al arco, Jensen y Vilfort en el mediocampo y el Laudrup menor arriba. 

De la liga danesa pasó a la alemana, jugando primero en el Bayer Uerdingen y después en el Bayern Múnich. Estuvo tres temporadas en Alemania y se mudó a la Serie A italiana, comenzando en la Fiorentina para posteriormente vestir la camiseta del AC Milan. Al igual que su hermano, Italia no fue el lugar donde encontraría su mejor versión, por lo que en 1994 firmaría por el Glasgow Rangers escocés, club del que es uno de los mayores ídolos hasta el día de hoy.

Su estadía en Escocia fue la más exitosa de su carrera en cuanto a títulos y participación, porque fue pilar fundamental en la obtención de tres títulos de liga más dos de Copa con los protestantes de Glasgow. Ahí compartió plantilla con el genio inglés Paul Gascoigne, entre otros. 

Recordar a los Laudrup defendiendo los colores de su selección nos obliga a albergar como mínimo 12 años de competencias. Primero irrumpió Michael a principio de la década de los 80. Tuvo notables actuaciones en la Eurocopa de 1984, en la que Dinamarca salió tercero, y el Mundial de México de 1986, donde El Tomate Mecánico sorprendió con grandes actuaciones como el 6-1 a Uruguay en la fase de grupos. ¡Lo que significa meterle 6 goles a Uruguay!. En aquella época, la mitad del seleccionado charrúa eran sicarios y la otra mitad jugadores de fútbol. Es más, hubo equipos que osaron meterle una cifra mayor a 3 goles y los jugadores no vivieron para contarlo. Hay una anotación que hace Michael que es una verdadera obra de arte, donde elude tres defensores, deja al arquero en el piso con un amague y define con el arco a su disposición. 

Michael Laudrup (player) - FIFA.com

Los daneses se irían eliminados por España en octavos de final, cayendo goleados por 5-1. Y esa racha negativa los perseguiría en las eliminatorias para el Mundial de Italia 1990, donde quedarían en el camino tras perder el último partido de grupo ante Rumania en Bucarest por 3-1. Ya a esas alturas, los Laudrup eran una dupla fija en las convocatorias de la selección danesa. 

Como en todas las telenovelas, películas dramáticas y cine para adultos hubo conflicto (que se resuelven de distintas formas dependiendo el género del material audiovisual). Corría el año 1990, los Laudrup estaban descontentos con las tácticas defensivas utilizadas por el técnico del seleccionado Richard Moller Nielsen, lo que derivó en que se mandaran a la mierda con el coach y como buenos mosqueteros renunciaron juntos a vestir la camiseta del combinado nacional. Dinamarca se encontraba en un pozo lleno de mierda: en plenas clasificatorias a la Eurocopa 1992 se quedaba sin sus dos estrellas y debía dar pelea en un grupo con la Yugoslavia de Jugovic, Savicevic, Mihailovic y compañía.

Dinamarca termina segundo en su grupo de clasificación a la Eurocopa 1992, quedando detrás de Yugoslavia, que a esas alturas resultaba lógico por el nivel del combinado balcánico y por las ausencias en el nórdico. Sin embargo, a raíz del conflicto interno que existía en territorio yugoslavo, la UEFA decidió sancionarlos con la exclusión del torneo continental, lo que permitió que Dinamarca tuviera la posibilidad de participar del evento. 

Los jugadores daneses estaban de vacaciones, metiendo parrilladas y vodka con red bull desde las 12 de la mañana y de repente les avisan que tienen que volar a Copenhague a concentrarse para participar de la Eurocopa a celebrarse en Suecia. Moller Nielsen ve si existe posibilidad de convencer a los Laudrup de que se unan a la titánica lucha de quedarse con el trofeo, obteniendo sólo la respuesta positiva de Brian. Sin la misma preparación que los demás seleccionados, acude La Pandilla de Olsen a ver qué resultaba. 

Finalmente, Dinamarca terminaría quedándose con la Copa venciendo en la final a la reciente campeona mundial Alemania con un plantel aguerrido y disciplinado, en el que destacaron el soberbio Peter Schmeichel y un desequilibrante Brian Laudrup. 

Un invitado de última hora‏‎ - Calcio Romantico

En el verano de la temporada 1996-1997, Michael llama a su hermano Brian y le pide que lo ayude a cumplir un sueño. Le dice que lo envidia a él y a los que consiguieron el título en 1992 porque vivieron la experiencia de ganar una competición internacional con la selección. Le agregó: "Bror, a nivel de clubes tuve la oportunidad de jugar en los mejores equipos, lo gané todo, jugué en las dos mejores ligas del mundo durante más de una década, pero ya en el ocaso de mi carrera deportiva me queda la gran decepción de no haber conseguido nada con la selección". Brian, conteniendo las ganas de llorar, le responde: "Bror, llevemos a la Danish Dinamite al Mundial de Francia y ganémoslo. Hay equipo, tenemos a Peter que es el mejor arquero del mundo, Helveg, Heintze, Rieper están en buen momento, Tofting es un sicario, tú lo sabes, pasa la pelota o el jugador, nunca los dos. Y arriba estamos nosotros que hacemos los goles". 

Fue así como se gestó "The Last Dance" versión danesa. Primero, se preocuparon de ganar su grupo en las clasificatorias europeas para que no hubiera dudas de su boleto al Mundial, derrotando a selecciones como Croacia (que después sería tercera en la misma Copa) y Grecia. La fase de grupos en la cita planetaria sería algo benevolente con los daneses: el local Francia, Sudáfrica y Arabia Saudita tendrían el honor de competir contra los Laudrup.

Partieron derrotando en un sufrido partido a Arabia Saudita por 1-0 con gol de Rieper a menos de diez minutos del final. El segundo partido los enfrentó con Sudáfrica y la frustración se apoderó del equipo, porque no pudieron doblegar a los africanos, desaprovechando la oportunidad de asegurar su clasificación. La derrota con Francia por 2-1 (con descuento de Michael) los tuvo jugando con la calculadora, porque si a Sudáfrica se le ocurría golear a los árabes los podía dejar afuera. Pero no fue así, porque igualaron 2-2 en el partido menos atractivo de ese Mundial.

Los octavos de final eran la prueba de fuego para los Laudrup. Venía Nigeria muy prendida, después de liderar el grupo de la muerte con España, Paraguay y Bulgaria. Ambos equipos habían perdido el último partido de grupo, por lo que las confianzas se podían ver diezmadas. Eso sólo ocurrió con los africanos, porque se fueron eliminados con una canasta de 4 goles en contra, uno de los cuales fue convertido por Brian. Venían los cuartos de final y se cruzaba Brasil.

En el Stade de la Beaujoire de Nantes, se jugó uno de los mejores partidos de ese Mundial. De un lado los Laudrup con Schmeichel, del otro lado Ronaldo, Rivaldo, Roberto Carlos, Cafú... ¿es necesario seguir?. Bueno, fue un ida y vuelta desenfrenado. Parte ganando Dinamarca con gol de Jorgensen, iguala Bebeto y Rivaldo pone 2-1 a Brasil. Se van al descanso y los Laudrup se miran como diciéndose "hay que matarse, porque esta es la última"

Se reanuda el partido, Schmeichel y la defensa danesa convertidos en la fortaleza de Copenhague, más arriba, los Laudrup como dos soldados descubriendo el Amazonas. En una chambonada de Roberto Carlos, la pelota le queda servida a Brian y a cobrar, fusilazo al ángulo de Taffarel, inatajable para el meta brazuca. Y después esa celebración tipo filósofo griego reflexionando acerca de la vida, como si marcarle un gol a la mejor selección del globo terráqueo en cuartos de final de un Mundial tuviese una respuesta antropológica o sociológica.

Los daneses volvían a estar en el partido, pero diez minutos después las esperanzas nórdicas sucumbían ante la zurda del 10. En aquella selección, si el héroe no era Ronaldo era Rivaldo, y ese día el moreno de Recife estaba intratable. El mensaje era claro: con Brasil no se juega.


Aquella tarde de cuartos de final de la Copa Mundial de Francia, en aquel estadio en Nantes, agonizaban los sueños de los Laudrup Brothers de conseguir un trofeo internacional con su selección. Nadie les puede reprochar de que no lo hayan intentado, pero derrotar a ese Brasil era imposible. Esa selección danesa quedó en la historia por ser la única que logró pasar la instancia de octavos de final en una Copa del Mundo y por la camada de jugadores de clase mundial que vestían los colores rojos en ese entonces. Dinamarca nunca logró congregar a esa constelación de estrellas nuevamente. 






Comentarios

Entradas populares de este blog

El asesino con cara de bebé.

Un día 26 de mayo de 1999, Barcelona, España, estadio Camp Nou, ante 63.000 espectadores, un ariete nórdico se convirtió en leyenda para los fanáticos de los Diablos Rojos de Manchester. Ole Gunnar Solskjaer nació el día 26 de febrero de 1973 en Kristiansund, ciudad portuaria ubicada en la costa atlántica noruega, famosa por su actividad cultural y pesquera, que para la Segunda Guerra Mundial fue totalmente destruida por las tropas alemanas en el marco de la Operación Weserübung. Para el año en que Ole llegó al mundo, su país atravesaba un momento de convulsión política producto de la inestabilidad de los gobiernos de la época. Los presidentes no lograban terminar sus periodos por diferentes motivos. Ese 1973 fue importante para los noruegos, porque concurrieron a las urnas a elegir sus representantes en el Parlamento, resultando favorecido el Partido Laboral, que obtuvo la mayoría relativa y pudo instalar en el poder como Primer Ministro a Trygve Bratelli, un ex prisionero de ...

El Principito versión finlandesa

Un día 17 de abril de 1996, Atenas, Grecia, estadio Olímpico Spyros Louis, ante 77.433 espectadores, un mago de origen nórdico se matriculó con un doblete para encaminar al gigante de Ámsterdam a su segunda final de Liga de Campeones consecutiva.  Jari Olavi Litmanen nació un 20 de febrero de 1971 en la ciudad de Lahti, ubicada al sur del territorio de Finlandia. El país escandinavo era gobernado por el sempiterno Urho Kekkonen, que a principios de los setenta se encontraba en su tercer mandato consecutivo. El líder del partido agrario gobernó por veintiséis años. Se dice del caballero que era un adelantado, un verdadero artista de la diplomacia que llevó adelante su labor con astucia y estrategia. El actor de House of Cards tomaba lecciones con el finés. Supo contentar a liberales, políticos de izquierda y hasta a los conservadores en el ámbito local, mientras que en el internacional soportaba las constantes presiones de la URSS por sumarlo a su Dream Team. Por geografía compartía...