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Jorge de Rumania


Un día 3 de julio de 1994, Los Ángeles, Estados Unidos, estadio Rose Bowl, ante 90.469 espectadores, un cacique lideraba a las tropas rumanas en octavos de final del Mundial de EEUU, convirtiendo el gol con el que su selección querida eliminaría a Argentina del Mundial. 

Gheorghe Hagi nació un 5 de febrero de 1965 en Sacele, Constanta, un distrito ubicado en la región de Dobruja. Dicha región se divide entre la parte septentrional que corresponde a territorio rumano y la parte meridional que forma parte de Bulgaria. Imagínese si lo concebían en territorio búlgaro la dupla que hubiese hecho a nivel de selecciones (porque jugaron juntos en el Barcelona) con Hristo Stoitchkov, pero la naturaleza fue sabia y repartió el talento de manera equitativa entre ambas naciones.

Cuando Gica llegó a este mundo, Rumania era gobernada por comunistas, encontrándose dentro de la esfera de protección de la URSS. Dos años después de su nacimiento, asumiría las riendas de la nación en calidad de dictador nuestro no tan querido Nicolae Ceaucescu, que gobernaría con puño de hierro, apoyado por la Securitate (una CNI rumana) durante 22 años, hasta que los militares hicieron un golpe de estado y lo fusilaron junto con su mujer, como forma de asegurarse que el Nico no volviera a tentarse con el poder. A ese acontecimiento histórico se lo llama "Revolución Rumana de 1989".

Muchos de sus defensores sostienen que Ceaucescu y su gobierno siempre estuvieron abiertos al diálogo. El tema es que dicha interlocución se producía cuando el disidente se encontraba en un paredón de fusilamiento, con cinco soldados apuntándole al rostro, y un miembro de la Securitate le preguntaba si quería decir sus últimas palabras.

Al contrario de lo que uno pensaría, en una encuesta realizada el año 2014 por el Instituto Rumano de Evaluación y Estrategia, un 66% de los encuestados confesó que votaría por Ceaucescu si éste estuviese vivo y se presentara a elecciones, porque consideran que con él vivían mejor (podemos concluir que no lo han hecho muy bien en democracia).

Desde pequeño, el joven Gica siempre fue el mejor. Todos los niños amaban el fútbol a lo largo y ancho del país, por lo que los partidos de barrio formaban parte de la idiosincrasia de cada sector poblacional. En Constanta no era distinto, los chicos se mataban por ganar los clásicos vecinales y protestaban porque en el equipo de Sacele había un zurdo demasiado bueno. 

Esas cualidades innatas lo conducían inevitablemente por el camino del fútbol, pero tenía sus dudas. Cuando aún era un adolescente, se acercó a su madre Chirita Hagi y le dijo:

"Mama, tengo claro que soy bueno para la pelota, pero qué pasa si en cinco años un tipo me quiebra los pies y no puedo volver a jugar fútbol. No quiero pasar el resto de mi vida trabajando en la fábrica o en algún empleo de mierda por unos pocos leus al mes. Por eso voy a estudiar economía".

La combinación entre estudios y fútbol lo pudo hacer cuando jugaba en el FC Sportul Studentesc Bucuresti, conocido como el equipo estudiantil de la capital rumana. Mientras se instruía en materia de ciencias económicas en la mañana, afinaba esa zurda mágica jugando a meterla en el ángulo por las tardes.

Fue tan descollante el nivel de sus actuaciones que llamó la atención de la familia Ceaucescu, quienes tenían intereses en el Steaua Bucarest, equipo sensación en la década de los 80 en Rumania. Gica venía de ser dos veces goleador de la liga local, era la gran promesa del fútbol de su país y curiosamente jugaba en un equipo pequeño. Los hijos de Nicolae lo tomaron prestado para que compitiera con el Steaua en la final de la Supercopa Europea de 1987 ante el Dinamo de Kiev, la cual se resolvió en favor del equipo rumano por 1-0 con gol de tiro libre de Hagi.

A 30 años de un año histórico... - Deportes en Taringa!

Ceausescu se asustó, porque estaba en presencia de un tipo que manejaba la izquierda mucho mejor que él. Pidió a la Securitate que le hiciera seguimiento y, tras una investigación que concluyó que el tipo sólo quería exhibir su extraordinario manejo de la izquierda en un campo de fútbol, se decidió a contratarlo para el Steaua. La forma en que se celebra el traspaso de Hagi es fiel reflejo de cómo operan las cosas en un régimen totalitario.

Una vez que retornaron los jugadores del Steaua a su país, el Sportul pidió de vuelta a Hagi, porque la condición para que éste representara al club rumano en la final continental, era que volviera a la disciplina de su antiguo club. Pero a los flamantes campeones de Europa les había quedado gustando mucho este volante ofensivo y tomaron la decisión de retener al jugador en sus filas. Cuando los dirigentes del modesto elenco universitario de la capital reclamaron airadamente que eso constituía una tremenda injusticia, los dirigentes del poderoso de Bucarest les respondieron que no sólo no iban a devolver al jugador, sino que tampoco tenían la intención de poner un solo leu por su pase. 

Finalmente, el conflicto lo dirimió uno de los hijos de Ceaucescu, quien le respondió a los dirigentes del Sportul en los siguientes términos: "Hagi va a jugar en el Steaua y no van a recibir ningún peso por su pase. Si no están de acuerdo, voy a llamar a mi papá y se las arreglan con él". Al día siguiente, Hagi estaba a primera hora en las canchas de entrenamiento del campeón europeo, dando inicio a su exitosa carrera internacional representando los colores del gigante capitalino.
 
Con la base del equipo campeón de Europa, más la incorporación de Hagi, el Steaua lo ganó todo en Rumania, e incluso se dio el lujo de acceder a una nueva final de Copa de Campeones para la temporada 88-89. 

Esas Copa de Campeones son competiciones que defino como plenamente democráticas, en el sentido de que participaba el ganador de cada una de las ligas europeas (independiente de la calidad de cada una de éstas), más el campeón defensor, que tenía derecho a acceder a los octavos de final directamente. Actualmente, vivimos una Champions League que a nivel de espectáculo es notable, pero es absolutamente oligárquica, dado que está dominada por los equipos de las principales ligas europeas. Es una competición que fija barreras de entrada a la fase de grupos muy difíciles de superar para los elencos de ligas inferiores, impidiendo de esta forma que buena parte de los países del continente tengan representación. Por ejemplo, en la última edición de Champions, si uno observa la fase de grupos, no va a encontrar ningún equipo escandinavo y sólo seis de los treinta y dos participantes son de naciones de Europa del Este.

Por suerte eso no pasa en la política con los partidos nuevos, que son amablemente incorporados al debate por los grandes conglomerados políticos, ni tampoco en el mercado, donde las grandes empresas aceptan gustosos nuevos actores que compitan por cuotas de mercado en el sector económico donde tienen preeminencia.

El Steaua se dio un festín con todos sus rivales en esa competencia. En dieciseisavos de final, se enfrentó al Sparta Praga y le ganó 5-1 en República Checa, para después jugar el partido de vuelta con un poco más de tranquilidad, el cual terminaría empatado a 2. En octavos de final, se toparon con el Spartak de Moscú, campeón de la URSS, a quien también dejaron con pocas opciones en el primer partido, dado que lo vencieron por 3-0 en Bucarest. Sólo para asegurarse, lo derrotaron también en territorio soviético por 2-1.

Venía el Goteborg sueco en los cuartos de final. No era un equipo potente, pero había que sacar resultado en Suecia, tarea difícil para muchos equipos europeos en aquella época. Para el Steaua también lo sería, porque caerían 1-0, perdiendo así su invicto en la competición. Se fueron con harta bronca de Estocolmo y tomaron la decisión de humillar a su rival en Bucarest, a quien humildemente le endosaron 5 goles a la vuelta, eliminándolo así de la Copa. 

En semifinales habrían de toparse con el Galatasaray turco. Partían de locales, por lo que a sabiendas de lo que significaba ir a jugar a Estambul, se propondrían sacar un resultado "cómodo" a la ida: golearon 4-0. Estos tipos cuando hablaban de obtener un marcador que les permitiese afrontar los partidos de vuelta con tranquilidad, pensaban en una diferencia de tres goles mínimo. Una locura. La vuelta en Turquía fue un detalle, acabando igualados a un gol, lo que catapultaba el acceso a la gran final.

HOME--------------------: Steaua Bucarest 4-0 Galatasaray 1988/89 ...

Lamentablemente para los rumanos, se encontraron con uno de los mejores equipos de los cuales se tenga recuerdo en la historia del fútbol: el AC Milán de Arrigo Sacchi. Bueno, la historia es conocida, el Milán le pasó por encima al pobre equipo rumano que se fue goleado por 4-0, merced a los goles convertidos por los señores Gullit y Van Basten. Tras el partido, un joven Hagi diría "jamás sentí tanta impotencia en un partido de fútbol". 

Tras esa Copa de Europa, Hagi es fichado por el Real Madrid, quien tras dos temporadas lo traspasa al Brescia, que en ese entonces jugaba en la Serie B italiana. Consigue el ascenso y se va a jugar el Mundial de EEUU 1994. En el mundo se sabía de sobra la calidad que tenía Gica, pero existía incertidumbre sobre el nivel con el cual llegaría al Mundial, dado que no venía de competir en la máxima categoría. ¡Y cómo calló bocas el Maradona de los Cárpatos!

Ver a Hagi jugar era un placer. Siendo volante era un killer innato, le dabas un metro de distancia y te liquidaba. Sus mejores cualidades eran el remate de larga distancia, las habilitaciones y la inteligencia con la que ejecutaba cada uno de sus movimientos. También era un gran pateador de pelotas paradas, donde no importaba si el balón estaba al borde del área o a 30 metros, como tampoco importaba el lugar del terreno donde se dispusiese a patear, porque de todas formas la bola tenía muchas posibilidades de acabar dentro del pórtico rival. 

Jorge el rumano tenía confianza en su selección. Había asumido la conducción Anghel Iordanescu, el mismo DT que lo había dirigido en el Steaua en los 80, que conocía a muchos de esta camada de jugadores rumanos y que sabía de sobra como sacarles rendimiento. Los rumanos pasaron primeros en su grupo, con un Hagi en gran forma, derrotando a Colombia y Estados Unidos, y cayendo inexplicablemente ante Suiza por 4-1. Ante los cafeteros Gica metió un gol de otro planeta, rematando el balón desde 30 metros pegado a la línea lateral por el lado izquierdo del ataque rumano, que se coló en el ángulo de la portería defendida por Óscar Córdoba.

El gol de Hagi a Colombia en el Mundial Estados Unidos 94 (VIDEO ...

Rumania clasificó a octavos de final y le tocó con Argentina, que venía diezmada por la falta del 10, expulsado del Mundial por dar dóping positivo. Aquí es donde uno odia a la FIFA porque pudieron haber elegido a otro jugador para ir a mear, por qué al Diego. Imagínese un duelo entre Hagi y Maradona, dos artistas de nivel mundial deleitando a esa afición norteamericana que con suerte sabía las reglas del fútbol. Como la mayoría del público no iba a saber apreciar realmente la calidad de estos dos genios es que decidieron sacar a uno.

No cabía un alma en el Rose Bowl de Los Ángeles para ver ese gran duelo. Gica era el líder de la tropa y sabía que estaban frente a un rival durísimo. Aquella selección argentina jugaba muy bien al fútbol, tenía un medio campo que combinaba talento con garra y una delantera letal con Ariel, Abel y Gabriel, pero defensivamente flaqueaban, y eso los rumanos lo sabían. Los europeos se adelantarían con dos goles de Dumitrescu tras fallas evidentes de la defensa y el arquero, mientras que Batistuta descontaba para la albiceleste. Así terminaba el primer tiempo.

Minuto 58 de partido, Argentina volcada al ataque buscando igualar el marcador y Rumania se aprovecharía de eso. Agarra la pelota el iluminado de esa tarde Dumitrescu, quien conduce desde campo rumano hasta las inmediaciones del área rival, dos contra dos, pero él espera, llega otro jugador a la marca, pero antes que se acerque cruza el balón donde ve que viene Hagi como un caballo a toda velocidad y el maestro de Constanta define de primera con un derechazo que se clava en la historia del fútbol rumano. Después Balbo descontaría nuevamente para los argentinos, pero con el gol de Gica ya era suficiente, Rumania se clasificaba por primera vez en su historia a cuartos de final de un Mundial.


Habría de ser la única también. Rozaron las semifinales, pero el destino quiso que Suecia accediera a dicha ronda, dejando a la generación dorada del fútbol rumano ad portas del podio. 

Hagi era el actor de lujo de ese elenco, pero si uno nombra a Gica Popescu, Belodedici, Dan Petrescu, Raducioiu, Munteanu, Lupescu o Dimitrescu, entiende que el genio de los Cárpatos no estaba sólo. Y si todos ellos eran conducidos por Iordanescu, mejor técnico rumano de la historia por lejos, entiende cómo es que bajaron del Mundial a una de las mejores Argentina de la historia.

Cuando uno piensa en el fútbol rumano lo primero que se viene a la mente es Hagi, no ha existido quién le haga un poco de sombra. Sigue siendo el goleador histórico de la selección, en un momento donde se juegan el doble de partidos internacionales que en su época. Gracias Gica por esa zurda mágica que los fanáticos tuvimos el placer de ver. 

Comentarios

  1. Buen relato!!! pareciera que quien escribe ha compartido con los protagonistas de las historias, teniendo presente el contexto de quien juega en esa cancha !!! Me gustaría leer algo de Zamorano y como presentarás a historia junto a la quenita. +

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