Un día 2 de julio del año 2018, en Samara, Rusia, en el estadio Samara Arena, ante 41.970 espectadores, se despedía de las citas mundialeras el gran líder de la defensa mexicana de las últimas décadas.
La historia de este señor comienza un día 13 de febrero de 1979 en la ciudad de Zamora, ubicada en el estado de Michoacán, en el oeste mexicano. Dos semanas antes del nacimiento de Rafa, aterrizaba en Ciudad de México el Papa Juan Pablo II. A su arribo anunciaba que el Mesías estaba pronto a llegar, noticia que generó incertidumbre y temor en la población. La última vez que los habitantes del actual territorio mexicano creyeron que había llegado el "Mesías", fue cuando embarcó Hernán Cortes con las tropas españolas a apoderarse de sus tierras y riquezas, no sin antes masacrar a esa población indígena, por lo que la palabra en sí no gozaba de una gran acogida en este lugar. No sabían que ese iluminado del cual hablaba Jean Paul era Rafael.
Después de la prédica ante sus feligreses, el polaco sería invitado a una "misa privada" por su amigo personal y respetado sacerdote Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y veinte adolescentes que iniciaban el seminario ese año. El motivo de dicha liturgia fue hacerles entrar en razón sobre la presencia del Señor en sus cuerpos y almas.
México lindo y querido, llevaba 30 años bajo conducción del Partido Revolucionario Institucional, conocido universalmente por la sigla "PRI". Para 1979 gobernaba José López Portillo, quien trasciende en la historia por instalar a toda su familia en cargos de gobierno y por las pésimas decisiones económicas adoptadas de manera arbitraria, que llevaron al país a una de las peores crisis de su historia. No todo sería tan nefasto con este fanático del nepotismo, porque una vez que asumió en el cargo, impulsó la famosa Reforma Política de 1977, que permitió avanzar de un esquema de partido hegemónico hacia el pluripartidismo.
En la década de los 80, la diversión de los niños en México se dividía entre las aventuras de Chespirito y el fútbol. "El Chanfle" era una de las películas favoritas de Rafa cuando pequeño. Veía el Estadio Azteca por la televisión y se emocionaba con el solo hecho de pensar en jugar un partido en esa catedral. Como era un idealista de chico se dedicó a trabajar duro para cumplir ese sueño.
Desde que comenzó en el fútbol destacó por su gran dominio del balón y por su estatura, que era una virtud importante para progresar en las posiciones donde quería desempeñarse. A él le gustaba jugar retrasado porque tenía mayor perspectiva de la cancha, pero sus entrenadores insistían en ubicarlo en el medio dadas sus cualidades técnicas. Comenzó su carrera futbolística en el Atlas de Guadalajara debutando en el primer equipo a los 17 años. Todavía no le salía vello facial y ya jugaba en Primera División.
Su primer llamado a la Selección Mexicana no tardaría en llegar. Fue al año siguiente de su debut en Primera, que los ayudantes de Bora Milutinovic (DT mexicano de la época) elaboran un listado con su nombre que fue incluido por equivocación, dado que el nominado original era César Márquez, su compañero en el Atlas. Mucho consumo de opio en el staff técnico mexicano de 1997. Sea como sea, Rafa habría de ser llamado en esa oportunidad y no volvería a salir de las convocatorias en más de dos décadas.
El patrón comienza a llamar la atención del fútbol europeo en el verano de 1999, que fue histórico para él por sus logros deportivos. En el ámbito local, con un novel equipo de Atlas dirigido por Ricardo Lavolpe llegó a la final del torneo mexicano que pierde ante Toluca en penales. Ese conjunto guadalajareño dejaría su sello en las canchas aztecas por exhibir una manera agresiva y vistosa de jugar.

Ese mismo verano se uniría a su selección para competir en la Copa Confederaciones a celebrarse en México. Quedaron en el grupo A con Arabia Saudita, Egipto y Bolivia. Tras empatar con los faraones y derrotar a árabes y bolivianos, accedieron como primeros de grupo a semifinales, donde enfrentaron a sus vecinos invasores del norte. 1-0 con gol del dios azteca del siglo XX Cuauthemoc, "yankis go home" y pase a la final. Por el otro lado del cuadro, aparecía una escuadra sudamericana que era perseguida por el MP (Ministerio Público Méxicano) por dos delitos de connotación sexual (violaciones específicamente) perpetrados pocos días antes de ese último partido: derrotaron 4-0 a Alemania y 8-2 a Arabia Saudita.
¡Pinches brasileros, no mames, vaya chingada de enfrentarlos en la final!. El pueblo mexicano temía que ad portas del título más importante de carácter internacional que podían adjudicarse, ocurriese un "Aztecazo". Nadie deseaba una derrota y posterior suicidio colectivo del público local. Y los jugadores tampoco. Es por eso que se propusieron dejar la Copa en México y derrotar al Scratch.
Comenzó ganando el Tri por 2-0, pero Brasil igualó la propuesta inicial y empató. En ese momento, la desesperanza comenzó a apoderarse de los corazones aztecas, pero Zepeda y Cuauthemoc dijeron "¡Viva México cabrones!". Y el power mexicano se sintió, porque la verdeamarelha no se supo reponer a esas dos punzadas finales y sucumbió en la boca de los descendientes de Moctezuma. 4-3 final y los de camiseta verde daban la vuelta olímpica en su casa.
Tras esa Copa, el Mónaco de Francia le puso el ojo y lo fichó para fortalecer su línea defensiva. Rafa llegó a Francia en el verano de 1999, aprovechó de recorrer Mónaco, de ir a las playas, bañarse desnudo en el mar y mentalizarse de que tenía que romperla ese año porque era su gran oportunidad. Bien en serio se tomó la responsabilidad de brillar en Europa, porque esa primera temporada se asentaría como titular y ganaría la Ligue 1. Dejaba de ser una promesa para pasar a ser una realidad, con tan sólo 21 años de edad.
Sus grandes actuaciones llamaron la atención del Barcelona, que lo fichó para la temporada 2003. Fue en el club catalán donde pasó los mejores momentos de su carrera. Ahí le tocó jugar en contra del Madrid de los galácticos, del Súper Depor y del Valencia de Rafa Benítez, en un minuto donde la Liga Española era competitiva. Y mal no le fue. Terminó sus 7 años en Barcelona colaborando para la obtención de 4 ligas, 2 Champions League y numerosas copas locales e internacionales. Y jugaba en un Barcelona que tenía a Puyol, Piqué, Gabi Milito, Edmilson, hasta a Lilian Thuram le trajeron una temporada, pero nada fue obstáculo para que acumulara 242 partidos con la casaca azulgrana.

Rafa era un defensor con gran juego aéreo que complementaba con un potente cabezazo, sumado a un ojo clínico para anticipar a los delanteros rivales, facilidad para salir jugando desde el área con el balón controlado y una garra que aleonaba a sus compañeros. Como olvidar al extraño de pelo largo protegiendo las guaridas de cada uno de los conjuntos que defendió.
Terminó sus últimos años jugando en la liga norteamericana, italiana y la mexicana. Su último equipo, su Atlas querido, aquella institución que le dio la oportunidad de hacerse un nombre en el mundo del fútbol y pasar a la historia como uno de los mejores jugadores mexicanos que se haya visto en una cancha.
Fue el gran capitán del Tri, se dio el lujo de jugar nada menos que cinco copas del Mundo defendiendo esos colores. Mano derecha en forma horizontal a la altura del corazón cantando "Mexicanos al grito de guerra. El acero aprestad y el bidón. Y retiemble en sus centros la tierra. Al sonoro rugir del cañón".
Tuvo el honor de representar a su país 19 veces en Copas del Mundo y se perdió sólo un partido, que fue en el último mundial ante Suecia, cuando el Tri ya se encontraba clasificado a octavos de final. A este último llegó con 39 años, plenamente vigente, lo que demuestra un deportista fuera de nivel, un tipo que fue capaz de mantenerse competitivo hasta las cuatro décadas.
Y vivió momentos inolvidables con el Tri. Ganó la Confederaciones y 3 Copas de Oro, participó en victorias memorables como el 1-0 a Alemania en el último mundial, el 2-0 a Francia en el 2010, así como también de derrotas dolorosas, como el 2-0 en octavos de final del Mundial 2002 ante Estados Unidos o en el Mundial de Brasil 2014 la eliminación en el último minuto ante Holanda con un penal que Robben se inventó, donde supuestamente Rafa había cometido falta al marcarlo.
Y vivió momentos inolvidables con el Tri. Ganó la Confederaciones y 3 Copas de Oro, participó en victorias memorables como el 1-0 a Alemania en el último mundial, el 2-0 a Francia en el 2010, así como también de derrotas dolorosas, como el 2-0 en octavos de final del Mundial 2002 ante Estados Unidos o en el Mundial de Brasil 2014 la eliminación en el último minuto ante Holanda con un penal que Robben se inventó, donde supuestamente Rafa había cometido falta al marcarlo.
También se dio el lujo de convertir goles en tres mundiales distintos. En 2006, México se encontró con Argentina en la ronda de 16 mejores. A los 6 minutos de partido, un tiro libre servido por Pavel Pardo, es pivoteado por Guardado, permitiendo la aparición del patrón en el segundo palo, libre de marca, donde tuvo que estirar su pie y aprovechar el vuelo que traía la pelota para dejar sin opción al Pato Abondanzieri. No serviría de nada, porque después caerían 2-1 con un golón de Maxi Rodríguez.
En 2010, México quedó cuadrado con el local Sudáfrica en el grupo A y le tocaba jugar el partido inaugural ante los "vuvuzela boys". Sudáfrica se puso en ventaja con gol de Tshabalala, un bronceado con rastas más propio de una banda de reggae que de una cancha de fútbol. Los méxicanos se asustaron porque no podían comenzar el Mundial con una derrota, pero ahí apareció Rafa en el minuto 79 de partido. Centro del zurdo Guardado, los africanos aplican mal la línea del offside y le cae el balón al káiser de Michoacán, quien controla y fusila al golero local. Con ese gol, los aztecas rescataban un punto en su estreno, que resultaría clave para acceder a octavos de final.
En 2014, el patrón fue el gran salvador. En el último partido de grupo, México se enfrentaba a Croacia. Los aztecas tenían 4 puntos y los europeos 3. El que ganaba pasaba. Fue un partido emocionante, con grandes contenciones de ambos guardametas, friccionado, con insultos mutuos en un idioma que nadie entendía. Toda esa tensión acumulada tenía a la gente en el DF tomando ansiolíticos con tequila, pero nuevamente llegaría Rafa para salvarlos.
En el minuto 73, Héctor Herrera sirve un córner desde la izquierda, el Mesías de Zamora fijó la mirada en el balón, siguió su trayectoria, saltó e impactó la bola con un cabezazo imposible de detener para el cuidavallas Stjpe Pletikosa. "No contaban con mi astucia", le decía Rafa a sus compañeros en la celebración. Después Guardado y Chicharito mandarían de vuelta a casa a unos "desconocidos" Modric, Rakitic, Perisic, Mandzukic o Lovren, que se juramentarían tener una mejor actuación en el siguiente Mundial.
Llegada la cita planetaria en Rusia 2018, el profe Osorio decidió llamar a Rafa. "Se lo merece por su trayectoria", pensaba el colombiano. No lo alineó de titular en ninguno de los tres partidos de fase grupal, pero le permitió entrar en los segundos tiempos del histórico triunfo ante Alemania y de la victoria ante los coreanos del sur. La derrota ante Suecia en el último match, los llevó a encontrarse con Brasil en octavos de final.
La verdeamarelha venía de actuaciones muy convincentes en la fase de grupos y el Tri, si bien estaba con confianza, la dura derrota por 3-0 en el last game, sembró algunas dudas. "No nos vayan a meter siete como los chilenos chingados hace dos años", pensaba el ciudadano común y corriente. El cafetero que dirigía al combinado norteamericano pensaba exactamente igual, por lo que decidió hacer un cambio táctico: incluir a Rafa Márquez en el once inicial. Necesitaba un guerrero en medio terreno, uno que con su sola presencia aleonara a sus compañeros, que saliera la garra que caracterizaba a los guerreros mexicanos.
Rafa asumió la responsabilidad de liderar a sus tropas, cantó el himno con la mano en forma horizontal en el lado izquierdo de su cuerpo y se mentalizó que eran capaces de derribar a otro gigante. Pero Brasil es Brasil, y si bien las tropas aztecas resistieron un tiempo, en el segundo lapso Neymar y Firmino se encargaron de enviar de vuelta al DF a los soldados de verde. Doble tristeza para el pueblo: quedaban eliminados del Mundial y presenciaban el último partido del "4" con la selección.

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