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Santo eres de verdad Keylor


Un día 28 de mayo de 2016, Milán, Italia, estadio Giuseppe Meazza, ante 71.942 espectadores, un golero centroamericano se convirtió en la llave secreta que permitió al club más ganador de la historia volver a quedarse con una Liga de Campeones. 

Keylor Antonio Navas Gamboa nació con fecha 15 de diciembre de 1986, en la ciudad de San Isidro, provincia de San José, Costa Rica. Meses antes de su llegada al extraño planeta llamado Tierra, sus compatriotas acudieron a las urnas para sufragar y elegir como Presidente al candidato del Partido Liberación Nacional, don Óscar Arias Sánchez, un personaje que acumula buenas y malas.

Durante su primer período gubernamental logró un hito muy relevante en materia de relaciones internacionales con otros países de la región. Fue el principal gestor del proceso de pacificación de América Central, sentando a negociar a los líderes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, quienes acordaron un alto al fuego que asolaba en el continente. Dicha acción humanitaria le permitió obtener el Premio Nobel de la Paz en 1987.

Impulsor del modelo neoliberal en Costa Rica, privatizó hasta el aire, lo que le valió múltiples críticas de algunos opositores. El rechazo que produjo en ciertos sectores de la sociedad se masificó, cuando en el año 2019, denuncias por acoso, abuso sexual y violación recayeron sobre su persona. La activista ecuatoriana Alexandra Arce fue la primera en expresar públicamente los bajos instintos del ex mandatario, a lo que se sumaron varios testimonios más de otras mujeres. 

El reputado político que había adquirido notoriedad por sus buenas obras, era desenmascarado por un grupo de víctimas que exigían justicia ante los hechos delictivos cometidos por el caliente de Arias. Un muchacho de la élite costarricense, fiel devoto de la religión católica y del servicio público, pasaba a formar parte del grueso listado de famosos que creyeron que por tener poder podían hacer lo que querían con otros seres humanos.

Mientras Centro América respiraba paz y aunaba fuerzas para superar las múltiples adversidades históricas que afectaban a sus ciudadanos, un morocho delgado comenzaba a dar sus primeros pasos en el deporte rey. Era tan solo un bebé cuando Costa Rica lograba una impresionante actuación en el Mundial de Italia 90. Tras derrotar a Suecia y Escocia, los ticos alcanzaron los octavos de final, donde fueron vulnerados brutalmente por Checoslovaquia. Se comieron un 4-1, pero los jugadores retornaron a su país como héroes.

Keylor se obsesionaría con el arco. En esa histórica generación que pasó de ronda en la cita planetaria destacó de manera excluyente el golero Luis Gabelo Conejo, quien se cansó de atajar balones con voladas increíbles, que resultaron relevantes para el éxito centroamericano. Al niño de San Isidro no había forma de convencerlo que los grandes ídolos eran Medford, Cayaso, Guimaraes o Ramírez, porque su atención la acaparaba de forma exclusiva el número uno.

Su infancia fue dura. A temprana edad fue abandonado por sus padres, quienes buscando una mejor opción para la familia emigraron a Estados Unidos persiguiendo el "sueño americano". Mientras sus progenitores soñaban con ganarle a la vida en la tierra prometida de Lincoln y Washington, él lo hacía en la hermosa Costa Rica. Su vía de escape a la pobreza sería el fútbol y encomendarse a Dios. 

Hizo sus primeras armas en el modesto Pedregoso, donde lo dejaron con reparos. "El chico es ágil. Ataja, tiene buenos reflejos, pero es muy bajo para jugar al arco. Aparte es flaquito". Esas críticas fueron como verdaderas puñaladas en el corazón del adolescente, no obstante forjaron su carácter y lo determinaron a superar esas adversidades. Averiguó qué hacer para ganar unos centímetros más, realizó trabajo para crecer en musculatura y le dio cara a la situación. Asimismo, desarrolló uno de sus reconocidos atributos hasta el día de hoy, que es su capacidad de brincar para llegar a cada rincón de la portería. 

Su dedicación tuvo frutos, porque al cabo de un tiempo era aceptado para jugar por el Saprissa, que es como el Real Madrid de su país. Gran dominador del fútbol local, había sido la casa de las grandes estrellas de la selección. Si uno quería ser conocido en Costa Rica y en el mundo tenía que vestir la camiseta del grande de la capital. Un asiduo ganador de títulos locales e internacionales, resultaba la plataforma perfecta para un muchacho de ambiciones descontroladas.

Un 6 de noviembre de 2005 se produjo su debut con el Saprissa. De ahi en más no hubo forma de sacarlo del campo de juego, convirtiéndose en parte fundamental del club tico. Nada menos que seis títulos ganó con ellos, llamando la atención de los históricos del fútbol local. Wanchope, Medford y varios más se impresionaban ante la habilidad del chico, pero fue el histórico guardavallas Luis Gabelo Conejo, quien lo introdujo en el mundo europeo. Hasta ese entonces, no era más que un arquero con buena proyección que jugaba en la liga de Costa Rica.

Conejo lo recomendó en el Albacete, club donde fue ídolo en los 90. La palabra de Luis Gabelo era ley en el conjunto de Castilla de la Mancha, por lo que la operación para fichar en Europa salió rapidísima. Un año estuvo en el club crema, del cual tuvo que salir por el descenso a Segunda B, división donde no podía jugar por contrato. Fue así que apareció el Levante en su camino para darle la chance de jugar en la máxima categoría.

Keylor Navas con el Levante,proveniente del Deportivo Saprissa ...
  
El titular en el club valenciano era el uruguayo Gustavo Munúa. No había forma de sacarlo porque cuajaba grandes actuaciones y era el líder dentro del vestuario. Solo diez apariciones tuvo Keylor en sus dos primeras temporadas.
 
Él, como buen católico, se encomendaba a Dios para jugar. La paciencia se agotaba y Munúa era inamovible en la titularidad. Prácticamente un milagro lo ayudaría, y eso fue lo que ocurrió. A fines de la temporada 2013, cuatro jugadores del Levante fueron acusados de dejarse perder ante el Deportivo La Coruña y el técnico decidió expulsarlos del plantel. Uno de ellos fue el guardameta charrúa. Keylor iba en el tercer Ave María de la mañana cuando supo la noticia: su minuto había llegado.

Su despunte fue en la temporada 2013-2014 donde solo faltó a un partido de Liga, llamando la atención de varios de sus rivales en la competición. Mientras sus representantes se hacían cargo de esos rumores, el oriundo de San Isidro se preparaba para el Mundial 2014. 

El sorteo ubicó a Costa Rica en el grupo de la muerte con Italia, Inglaterra y Uruguay. Tres campeones del mundo y los centroamericanos. Cualquier incrédulo hubiese pensado que si sacaban un punto eran héroes, pero ese plantel tenía hambre y no viajarían a Brasil por premios de consuelo.

Primero vino Uruguay, a quien derrotaron por 3-1, tras dar vuelta una desventaja inicial por un penal convertido por Cavani. Luego, le tocó sufrir a Italia, que cayó ante los ticos por 1-0 con gol de Bryan Ruiz. Esa segunda victoria les permitió hacer historia al asegurarse la clasificación a segunda ronda. Finalmente, el empate sin goles ante Inglaterra posibilitó que el pase a la siguiente fase fuera en calidad de líderes de grupo.  

En octavos de final aparecía Grecia. El disciplinado conjunto helénico conducido por Fernando Santos los tuvo contra las cuerdas. Comenzó ganando Costa Rica con un nuevo tanto de Ruiz, pero en las postrimerías del partido Sokratis Papastathopoulos aprovechó un rebote en el área y puso el empate. 

En el alargue se vio la verdadera figura que el portero centroamericano. Al menos tres situaciones claras de gol de los helénicos fueron contenidas por Keylor, quien fue el pilar fundamental para llevar el partido a penales. En dicha instancia, se erigiría como héroe al contener el cuarto lanzamiento de Gekas, permitiendo así que Umaña convirtiera su pena máxima e instalarán por primera vez al conjunto tico en cuartos de final de un Mundial.

Brasil 2014: Keylor Navas y el penal que atajó de manera genial ...

Si la actuación ante Grecia había sido buena y tenía al medio periodístico alabando sus notables intervenciones, el juego ante Holanda por cuartos de final terminó consagrado definitivamente a La Pantera. 

Aquel partido fue un constante y permanente asedio tulipán a las huestes defendidas por Navas y sus amigos. Las atajadas que le regaló al mundo esa noche son un regalo divino, generando una desesperación total en la banca presidida por Van Gaal. Esa jornada en el Arena Fonte Nova, Robben, Sneijder y Van Persie se aburrieron de intentar traspasar esa muralla tica, llevando el desenlace nuevamente a una fatídica definición desde los doce pasos.  

Para el recuerdo quedará el cambio de arquero que hizo la selección holandesa en el último minuto de juego, poniendo a un experto como Tim Krul, quien contuvo dos lanzamientos de los ticos y los mandó de vuelta a casa. Lamentablemente, los penales servidos por los cracks de naranjo no pudieron ser detenidos por el bueno de Keylor, sin embargo, lo realizado por éste en el tiempo reglamentario pasará a la posteridad como una de las mejores actuaciones de un golero centroamericano en un Mundial. 

En el medio español, El Halcón ya era una realidad. Previo a la Copa en Brasil, había sido elegido el Mejor Arquero de la Liga, y tras lo hecho en tierras cariocas terminó de convencer a Florentino que ese muchacho podía convertirse en el futuro del arco madridista. Fue así que a principios de agosto de 2014, Keylor Navas era presentado como el nuevo portero del Real Madrid.

La emoción no fue solo suya. Todo un pueblo lloraba de alegría al ver que por primera vez un costarricense iba a tener la posibilidad de formar parte del equipo más grande del mundo. En el Pedregoso todo era fiesta. Ese pequeño club donde La Pantera comenzó su carrera celebraba alocadamente porque uno de los suyos alcanzaba la cima del deporte rey, pero también por la suma de dinero que les correspondía por derechos formativos. Obvio, ahí caía el money que esperaban para remodelar los vestuarios, poner mas lindo el estadio y comprar nuevos balones.

Al igual que en Levante, llegó a la banca nuevamente. Esta vez el titular era Iker Casillas. Más imposible jugar que nada, salvo lesión o calamidad. Al final de la temporada 2014-2015, san Iker manda a tomar por culo a la dirigencia madridista y anuncia que emigraría al terminar esa campaña. Se abría una puerta para Navas, pero había que ser paciente. 

Ese grupo de dirigentes que creen saber de fútbol, pero no tienen un carajo de idea, tenían otros planes para el tico: cambiarlo por De Gea y enviarlo al Manchester United. Keylor destruído, él quería jugar en el Madrid y sólo ahí.

Rezó, rezó y rezó para tener una oportunidad de ser el titular en el Santiago Bernabeú. Y cuando iba en el tercer Padre Nuestro de la mañana le avisaron: se cayó la operación de De Gea a última hora y serás el arquero titular del Madrid esta temporada. El libro de pases estaba cerrado.

Al comienzo con Rafa Benítez y luego con Zinedine Zidane, Keylor se convirtió en un titular fijo. Tras Cristiano Ronaldo, el tico sería el segundo jugador con mas partidos en la cancha esa campaña. A punta de un notable desempeño bajo los tres palos, hacía olvidar por completo a la leyenda madridista Iker Casillas.

Como todos los años, la obsesión en la Casa Blanca era la Champions League. La última la había ganado el Barcelona, por lo que la responsabilidad que caía sobre los hombres de esos nuevos galácticos era gigante. 

La fase de grupos del torneo continental esa temporada los encuadró con el Paris Saint Germain, Shakhtar Donetsk y Malmo. Esa primera fase los blancos fueron una aplanadora. Cinco triunfos y un empate en París fue el saldo. Con un Keylor sólido que dejó la portería en cero en cinco de los seis encuentros más un Cristiano Ronaldo brutal que hizo once goles, sumando un hattrick ante los ucranianos y un póker ante los suecos.

En los octavos de final se cruzaron con la Roma. Un equipo que destacaba por sus dos grandes punteros de origen egipcio, por la izquierda El Shaarawy, nacido en Italia pero con descendencia faraónica, y por la derecha un tal Mohammed Salah. Entre ellos dos figuraba el mito bosnio Edin Dzeko.

La ida en Roma fue 2-0 para el Madrid, con un golazo de Cristiano y una gran jugada a tres minutos del final que culminó Jesé, sepultando prácticamente las opciones rossoneras a la vuelta. Por si las dudas, los merengues volvieron a triunfar en casa por el mismo marcador, con goles de la estrella portuguesa y del rumbero James Rodríguez.

En cuartos de final fue cuando la vio más negra la tropa dirigida ya por Zizou. Enfrentaban al Wolfsburgo de Alemania, equipo que no tiene una gran trayectoria a nivel de competencia europea, pero que para esa temporada estaba bastante motivado. De la mano de un campeón del mundo como Schurrle y de jóvenes promesas como Ricardo Rodríguez y Draxler, tuvieron una participación brillante.

En tierras germanas el Real sufriría su única derrota de esa Copa, cayendo por 2-0 en la ciudad que dio origen a los autos Volkswagen. La vuelta en la capital española fue épica. Si Cristiano había sido determinante en la fase inicial, acá exhibiría su majestuosidad convirtiendo un hattrick para posicionar al club merengue en las semifinales. Dieciséis minutos tardó en igualar la serie y el broche de oro sería un tiro libre con su sello personal. 

En semifinales aparecía el multimillonario plantel del Manchester City dirigido por Manuel Pellegrini. Fue una eliminatoria ajustadísima que se definió por un autogol del contención brasilero Fernando en el segundo partido jugado en el Santiago Bernabeú. Clave fue la actuación de Navas para mantener su portería en cero en ambos partidos. 

Real Madrid: Keylor Navas calificó de "buen resultado" empate ante ...

Por el otro lado del cuadro, el Atlético de Madrid tomaba boletos para el Milán. Tras dejar en el camino de manera extraordinaria al vigente campeón Barcelona en cuartos y al formidable Bayern Múnich en semis, los colchoneros del Cholo eran el rival a vencer para alcanzar la gloria. El derbi se repetía dos años después en la final.

Una verdadera fiesta se viviría en la capital de la moda europea. La glamorosa urbe donde se encuentra instalado el estadio San Siro, aquella noche no se dividía entre rossoneros y neroazzurris, sino que entre colchoneros y merengues. Ambos planteles sin bajas, permitían a sus entrenadores exhibir todo su armamento para quedarse con la Orejona.

Para Keylor era su final, pero se mostraba confiado. Le habían hecho goles en solo dos partidos de los doce que llevaba jugados, por lo que el trabajo defensivo estaba más que pulido en aquel equipo. Ramos y Pepe le daban muchas garantías, así como también lo que hacía Casemiro, que era el verdadero pulmón en la táctica utilizada por Zizou. Y arriba estaba Cristiano, acompañado por Benzema y Bale. "Finalmente Dios será quien decida, pero estamos preparados", le decía Navas a sus cercanos previo a esa definición.

El Madrid daría el primer golpe. Un tiro libre servido por Kroos fue aprovechado por Sergio Ramos para desviar el balón y poner a los blancos por arriba en el marcador a los quince minutos. Nada relevante habría de ocurrir hasta los doce del segundo tiempo, cuando el juez cobra penal a favor del Atlético por foul de Pepe contra Torres. Griezmann pateó y el balón impactó en el horizontal. Celebraba Keylor y toda la banca merengue, sin embargo, la decisión de buscar el empate por parte de los rojiblancos tendría recompensa a diez del final por obra y gracia de Ferreira Carrasco.

Pasó el alargue y no se sacaron ventaja, por lo que correspondía decidir el asunto mediante penales. El Halcón tenía experiencia en este tipo de definiciones, lo había demostrado dos años antes en Brasil y cada vez que se lo exigía en un partido de Liga o Copa. No obstante, nunca le había tocado hacerlo en una instancia como la que se encontraba en ese minuto. 

"Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea este hombre, venga a nosotros tu Keylor...", se lo escuchaba al golero rezando previo al comienzo de las penas máximas. El tico sabía que con fe todo se puede lograr. Había llegado a ser titular por sus aptitudes, pero sin lugar a dudas sentía que Dios lo había guiado en ese camino y esperaba su humilde colaboración una vez más.

Esa ayuda vendría en el cuarto penal de los colchoneros. Tras tres conversiones por bando, Sergio Ramos anotaba y ponía presión al lateral Juanfran. La Pantera sabía de antemano que el penal iba a su derecha. Ahí habían lanzado previamente los otros tres pateadores y esta vez no lo iban a sorprender.

El corazón le letía a mil pulsaciones por segundo, parecía un animal buscando capturar una presa, que en este caso era el balón. Con los ojos bien abiertos y la mirada fija en la esfera, vio como el lateral remataba a su derecha. Todo ocurrió en una fracción de segundo, sintió como la pelota rozó los dedos de su guante y el "clac" del vertical izquierdo. Juanfran había fallado. 

Para el último penal estaba él. El niño perfecto de Funchal, de la región portuguesa de Madeira, cuyo nombre debe a Jesucristo y a Ronald Reagan, que se convirtió en el mejor de todos esa competición, tendría el honor de definirla. Y eso haría, pateando con mucha seguridad la última pena máxima y otorgando la undécima al Real Madrid. 


Las celebraciones no se hicieron esperar en la Plaza Cibeles, donde los de camiseta merengue se mofaban de los que vestían de rojiblanco. Una parte de la capital celebraba, la otra lloraba. Lo mismo ocurría en Milán. Pero había un lugar donde el festejo era unánime. Ese sitio se encontraba en Centro América, donde los cuatro millones de ticos se enorgullecían de lo que lograba su propio niño perfecto, el de San Isidro en este caso.

En la historia del fútbol costarricense han existido grandes jugadores, pero ninguno ha puesto el nombre de su país tan alto como Keylor, no solo en clubes sino que con la selección también, en esa histórica afrenta de Brasil. Muchos creyentes comienzan a sospechar del carácter divino del guardameta, por lo que las peticiones de los feligreses en las calles de San José y otras ciudades del país, rezan de la siguiente manera: "Santo eres de verdad Keylor, fuente de toda seguridad, tu que vives en la unidad del espíritu blanco, todo honor y toda gloria, por el mejor portero de los siglos, Amén".   

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